¿Record?
Tiene 6 meses y pesa 20 kilos, buenas morcillas se podrían hacer vaya.
Lo que quieres ver sin esforzarte en buscar.
O no.
O sí.
A mí que más me da.
- Vamos a ponerle el cinturón al niño.
- Naaaaaa que vamos aquí al lado.
- Pues vamos a poner el bloqueo...
- Claro y luego se nos olvida quitarlo y tu madre duerme en el garaje toda la noche como la otra vez.
Lo dicho los pelos como escarpias se me han puesto.
Un guardia de seguridad de un museo en Inglaterra obliga a una niña de 4 años a quitarse la capucha de la chaqueta "por razones de seguridad".
La culpa de las madres que las visten como terroristas.
Original en inglés
“Es la foto más importante de mi carrera pero no estoy orgulloso de ella, no quiero ni verla, la odio. Todavía estoy arrepentido de no haber ayudado a la niña”.
Estas son las palabras del fotógrafo Kevin Carter tras recibir el Premio Pulitzer de fotografía en mayo de 1994, catorce meses después de tomar la foto en Sudán durante la gran hambruna. Dos meses después aparcaba su furgoneta cerca del río donde jugaba cuando era niño, enchufaba una manguera al tubo de escape y se suicidaba a los 33 años.
Visto por el correo basura y recuperado de por ahí:
Está dedicado a las personas nacidas antes de 1975. La generación de la espera. Nuestra infancia y juventud se nos paso esperando. Teníamos que hacer dos horas de digestión para no morirnos en el agua, dos horas de siesta para poder descansar, nos dejaban en ayunas toda la mañana del domingo hasta la hora de la comunión, los dolores se curaban esperando.
Mirando atrás, es difícil creer que estemos vivos:
- Viajábamos en coches sin cinturones de seguridad y sin airbag, hacíamos viajes de 10-12 h. con cinco personas en un 600 y no sufríamos el síndrome de la clase turista.
. No tuvimos puertas, armarios o frascos de medicinas con tapa a prueba de niños.
- Marchábamos en bicicleta sin casco, hacíamos auto-stop, más tarde en moto, sin papeles.
- Los columpios eran de metal y con esquinas en punta. Jugábamos a ver quién era el más bestia.
- Pasábamos horas construyendo carretones para bajar por las cuestas y sólo entonces descubríamos que habíamos olvidado los frenos.
- Jugábamos a pídola, a pillar y a montarse unos sobre los otros, y nadie sufrió hernias ni dislocaciones vertebrales.
- Salíamos de casa por la mañana, jugábamos todo el día, y sólo volvíamos cuando se encendían las luces de la calle. Nadie podía localizarnos.
- No había móviles, estábamos totalmente ilocalizables.
- Nos rompíamos los huesos y los dientes y no había ninguna ley para castigar a los culpables.
- Nos abríamos la cabeza jugando a guerra de pedradas y no pasaba nada, eran cosas de niños y se curaban con mercromina y unos puntos. Nadie a quién culpar, sólo a nosotros mismos.
- Tuvimos peleas y nos "esmorramos" unos a otros y aprendimos a superarlo.
- Comíamos dulces y bebíamos refrescos, pero no éramos obesos. Si acaso alguno era gordo y punto.
- Compartimos botellas de refrescos o lo que se pudiera beber y nadie se contagió de nada.
- Nos contagiábamos los piojos en el cole y nuestras madres lo arreglaban lavándonos la cabeza con vinagre caliente.
- Quedábamos con los amigos y salíamos. O ni siquiera quedábamos, salíamos a la calle y allí nos encontrábamos y jugábamos a las chapas, a coger, al rescate, a la taba..., en fin, tecnología punta.
- Íbamos en bici o andando hasta casa de los amigos y llamábamos a la puerta. ¡Imagínense!, sin pedir permiso a los padres, y nosotros solos, allá fuera, en el mundo cruel, ¡sin ningún responsable! ¿Cómo lo conseguimos?
- Hicimos juegos con palos, perdimos mil balones de fútbol.
- Bebíamos agua directamente del grifo, sin embotellar, y algunos incluso chupaban el grifo.
- Íbamos a cazar lagartijas y pájaros con la escopeta de perdigones, antes de ser mayores de edad y sin adultos, ¡Dios mío!
- En los juegos de la escuela, no todos participaban en los equipos, y los que no lo hacían tuvieron que aprender a lidiar con la decepción.
- Algunos estudiantes no eran tan inteligentes como otros y repetían curso... ¡Qué horror, no estaban inventados los exámenes extra!
- Veraneábamos durante 3 meses seguidos, y pasábamos horas en la playa sin crema de protección solar de factor 30, sin clases de vela, de paddle o de golf, pero sabíamos construir fantásticos castillos de arena con foso y pescar con arpón.
- Tuvimos libertad, fracaso, éxito y responsabilidad, y aprendimos a crecer con todo ello.
No te es de extrañar, y con respeto, que ahora los niños salgan atontolinados. Si tú eres de los de antes... ¡Enhorabuena!
La verdad yo también me lo he preguntado siempre, pero bueno yo soy muy básico si me parece mierda intento no olerlo, no comerlo y no comprarlo, aunque se llame "performance" o "conceptual" o la madre que lo parió, la verdad que si pones a unos críos de parvulario a pintar un cuadro y lo expones, ves la cantidad de mierda que se deposita en algunos ¿cerebros?.
(De hijo y puta).
11. m. Dícese de la señorita que le compran un cochazo el día de su cumpleaños y la monta porque lo quería azul y no rojo... se admiten sugerencias de en que cantera habría que ponerla a picar piedra... sobre prostíbulos abstenerse de opinar que igual encontraba un trabajo a su medida (véase la tremenda operación de aumento que tiene la niña ).
Bonito anuncio, yo ya voy por la mitad poco mas o menos.
fuente: Mangasverdes
Hace tiempo puse por aquí el niño que le hacía ilusión la nintendo 64, pues este de ahora creo que le gana porque llora por unos cromos.
fuente: Yonkis.com
Si tus gustos son similares, que lo disfrutes. Si no, que sepas que lo hago para pasar el rato y no admito criticas negativas y/o destructivas.
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